Tradición, leyenda y devoción

Santo Ángel, agosto 2019 | Ángel Matas Zapata.

Aunque todos sabemos que está situado en el término de la vecina localidad de Algezares, no me parece mal el recopilar datos sobre la historia del Santuario de la Fuensanta, así como sobre la imagen que lo ocupa, ya que no deja de ser la Patrona de todos los murcianos y nosotros tenemos la suerte de tenerla a un paseo de nuestro pueblo, Santo Ángel.

Cuenta la leyenda que hace muchísimos años tuvieron lugar unas apariciones de la Virgen y que en una de ellas había hecho brotar una fuente de la que manaba agua con efectos milagrosos, lo que hizo que a este paraje se le llamara desde entonces “La Fuente Santa”.

La fuente Santa Algezares

Fuente de la Virgen dentro el entorno del Santuario de la Fuensanta

La primera referencia documental sobre el Santuario es un acta del Concejo de Murcia de 19 de febrero de 1429, en la que se habla de la “donación hecha por el Concejo al labrador Pedro Busquete, de la huerta situada en Santa María de la Fuen-Santa, así como el agua de dicha fuente”.

Placa de información en la Fuente Santa en Murcia

Placa de información en «la Fuente Santa» en el entrono del Santuario

La siguiente referencia es un inventario de una pequeña ermita, “entre iglesia y mezquita”, de fecha 13 de octubre de 1522 y realizado por el Comisario del Santuario, D. Rodrigo Junterón, que dice que “en el altar mayor hay un retablo del Nacimiento de Nuestra Señora y una imagen de la Virgen con corona”.

 

entorno Santuario de la Fuensanta en Murcia

Cúpula dentro del entorno del Santuario de la Fuensanta

Para la construcción del nuevo templo donde se diera culto a la Virgen de la Fuensanta, se derribó en el mes de febrero de 1694 antigua ermita y se procedió a la voladura de parte del cerro donde se había planificado levantar el nuevo eremitorio. Aquel día de febrero se detonó el primer barreno que acabó con gran parte de las rocas del paraje. En días sucesivos se continuaron las voladuras siendo un total de siete las que hicieron falta para explanar el terreno. Mientras todo esto sucedía, la imagen de la Fuensanta fue llevada al templo de los Capuchinos donde permaneció todo el tiempo que duraron las obras, que finalizaron en 1712.

Subida Santuario de la Fuensanta en Murcia

Entre olivos, una de las subidas peatonales al Santuario de la Fuensanta

En aquella época, la devoción de los murcianos se encontraba muy repartida entre la Virgen de los Remedios, La Virgen del Rosario y la Virgen de la Arrixaca, que era la Patrona de Murcia . Se trata esta última de una imagen del siglo XIII que cuando el Infante D. Alfonso, futuro Alfonso X “El Sabio”, entró victorioso para tomar posesión de la ciudad, atribuyó la victoria a la intersección de aquella Virgen y le concedió en patronazgo sobre todo el Reino de Murcia. Tenía el rey sabio una gran devoción por esta imagen, nombrándola era alguna de sus Cantígas. Es importante destacar también, que se trata de una de las advocaciones marianas mas antiguas de España.

 

Casa de los Canónigos

La casa de los Canónigos

Aunque hay muchas versiones sobre el origen del nombre, parece la mas acertada la de que durante la edad media se veneraba en un barrio denominado Arrixaca, que los árabes traducen como “elegante”.

Actualmente se encuentra en la Iglesia de San Andrés y mantiene el patronazgo sobre el antiguo Reino de Murcia, y por lo tanto, de la actual Comunidad Autónoma.

En cuanto al origen de la imagen de Nuestra Señora de la Fuensanta, existen varias versiones, siendo la mas creíble, que con motivo de unas obras realizadas en la Catedral, el Obispo Antonio María de Trejo, ordeno llevar al Santuario a una imagen de la Virgen de las Fiebres que ocupaba un lugar secundario, y con el paso del tiempo se la empezó a llamar la Virgen de la Fuensanta.

Virgen de la Arrixaca

Virgen de la Arrixaca

Según cuentan las crónicas, la elección de La Fuensanta como patrona de Murcia en detrimento de la Arrixaca, obedece a un grave enfrentamiento que mantuvieron el Obispo de la Diócesis Medina Chacón y el Cabildo Catedralicio. El Obispo y el Cabildo se encontraban en disputa, entre otros motivos, por la «facultad de incidir, dirigir, y gobernar las procesiones». En los años 1693 y siguientes, sobrevino una gran sequía que tenía asolada la Región. Se tomó la decisión de sacar en procesión diversas imágenes que había en Santuarios y parroquias de la ciudad. El obispo, de acuerdo con los Agustinos, dispuso que se trasladase la Arrixaca a la Catedral, a lo que se opuso el Cabildo haciendo patente su enfrentamiento con el Obispo.

El 15 de enero, los miembros del Cabildo se pusieron de acuerdo con los Capuchinos para bajar del monte a la Fuensanta, y el obispo tomó las medidas para que ello no se produjera. Al día siguiente el Cabildo hizo caso nulo a las advertencias del Obispo y la Fuensanta fue bajada por la tarde hasta el convento de Capuchinos y conducida al día siguiente hasta la Catedral con gran solemnidad.

¿Cómo se convirtió la Virgen de la Fuensanta en Patrona de Murcia? El Obispo reaccionó excomulgando a varios canónigos y el Cabildo se reunió de urgencia frente a la Catedral, en medio de una gran muchedumbre. La tensión fue tal que tuvo que intervenir el Concejo de la Ciudad para poner calma. Finalmente se celebró una procesión presidida por el Obispo, con gran disgusto por su parte.

Al pasar la procesión por la iglesia de San Agustín (actual Iglesia de San Andrés), en signo de paz, se introdujo a la Fuensanta en ella y se rezó una salve en la capilla de la Arrixaca.

 

 

Panorama Santuario de la Fuensanta en 1915

Fotografía de 1915 del Santuario de la Fuensanta y la casa de los Canónigos

Y fue en este momento cuando se obró el milagro. Empezó a llover copiosamente, incluso se cuenta que nevó, en medio de la excitación general de los murcianos. A partir de aquí se empieza a edificar un nuevo Santuario para la Fuensanta. Durante algún tiempo las dos vírgenes, compartieron cargo como patronas de Murcia.

Santuario de la Fuensanta en 1958

Fotografía de 1958 del Santuario de la Fuensanta

En 1702 otra gran sequía arruinaba los cultivos de la huerta. Se le hicieron rogativas a la Arrixaca y no llovió. Cuando las oraciones pasaron a la Fuensanta se presentó la lluvia. En 1731 fue la última vez que la Arrixaca fue llevada en procesión hasta la Catedral, para solicitar la gracia de la lluvia. Poco tiempo después, la Fuensanta ya era considerada única patrona de Murcia.

Panorámica Santuario Fuensanta 1920

Fotografía de 1920 del Santuario de la Fuensanta, la casa de los Canónigos y en el centro abajo es visible la cueva de la cómica

Complejo Santuario de la Fuensanta en Murcia

Fotografía de 2013 del Santuario de la Fuensanta, la casa de los Canónigos y a la derecha es visible la cueva de la cómica

El 27 de mayo de 1808 con motivo de la invasión francesa, se trasladó a la Virgen de la Fuensanta a la Catedral para ser nombrada “Capitan General”, de ahí el grito de “Viva la Generala”, y se le impusieron el fajín y el bastón de mando por el Comandante General de Murcia D. Pedro González de Llamas en medio de un gran fervor popular.

El 24 de abril de 1927, tuvo lugar la Coronación Pontificia de la Virgen que realizó en Nuncio Apostólico de Su Santidad el Papa, Monseñor Federico Tedeschini. Al día siguiente tuvo lugar la solemne procesión de la Virgen Coronada en la que participó una gran multitud y 32 pasos procesionales con las patronas de muchas de los barrios de la Ciudad y de las pedanías de la Huerta.

Coronación Virgen de la Fuensanta en 1927

Coronación Canónica de la Virgen de la Fuensanta por el Nuncio Tedeschini, el domingo 24 de abril de 1927, en el Puente de los Peligros

En 1936 y con ocasión de los terribles sucesos que ocasionaron el enfrentamiento entre españoles, se produjo un hecho, afortunadamente muy bien documentado, que evitó la destrucción de la imagen de la Virgen.

Viendo el cariz que tomaban los acontecimientos, el responsable del mantenimiento del paraje, D. Antonio Almansa Sánchez, sacó la imagen de la Virgen del Santuario y la escondió en el hueco de un gran limonero que acababa de arrancar. Como no consideraba seguro el escondite debido a las inclemencias del tiempo, trasladó la imagen hasta una tinaja que se iba a emplear para guardar aceite, que se encontraba donde actualmente está el Convento de las Carmelitas (junto a la Casa del Labrador), y cuando contactaron con el para bajarla a Murcia, la escondió en la Casa de los Canónigos. Por esta acción fue a la cárcel, donde recibió continuas amenazas de ser ejecutado en la subida del Puerto de la Cadena.

 

Seminario de Verano Murcia

Seminario de Verano (fotografía 2010) en el entorno del Santuario

Escritos de D. Antonio Córcoles

Es interesante recordar los sucesos, narrados por uno de los valientes que protagonizaron esta hazaña, y los voy a transcribir en su totalidad, tal y como fueron escritos por D. Antonio Córcoles:

«Fue el primero de agosto de 1936, a las nueve y media de la mañana. Pasé como de costumbre por la peluquería de mi primo Fernando Monerri, situada en Trapería. Mi primo me dijo que hacía media hora que había estado allí Felipe Carrillo, para decirle que Pedro Sánchez le había dicho que la noche pasada habían subido gentes de Algezares y La Alberca, y habían amontonado las sillas y los bancos del santuario de La Fuensanta y le prendieron fuego, quemando también el Calvario de Santa Lucía y San Cayetano, y los altares, y aquello parecía un infierno. Le he preguntado por la Virgen y me ha dicho que se encuentra en la sala de los Canónigos, por eso ha venido a ver si pudiéramos ir con alguien a por ella, pero figúrate cómo están las cosas para ir allí».

Así comienza el manuscrito, siete sobres escritos por las dos caras en bolígrafo azul, en el que Córcoles padre recuerda que con su primo fueron a ver al alcalde, Fernando Piñuela, que era cuñado de Fernando Monerri. Piñuela les prestó el coche oficial y pidió a su chófer, Griñán, que les llevara a la Fuensanta y que no tardara. En la casa del cura, José Franco, estaba el catedrático Eugenio Úbeda, por entonces secretario de la Escuela Normal. «Al vernos», escribe Córcoles en las cuartillas, «don José se echó a llorar»

Antonio Córcoles escritos originales

Manuscrito de D. Antonio Córcoles

En medio de la sala de los Canónigos se encontraba la imagen cubierta con una sábana, «y le tomé las medidas a la Virgen para ver si cogía en el coche, pero no cogía». Antes de volver a Murcia a buscar un coche portaequipajes, Córcoles y Monerri se llevaron en ese primer viaje las coronas de plata, el rastrillo, la bandeja de dar la comunión, la custodia y el Niño («me lo puse debajo de la americana y lo demás en un solo paquete»). Antes de llegar al Puente Viejo, Griñán les solicitó que se bajaran. En la entrada de la calle Trapería vivía su tía Rosario, «y cuando vio lo que llevaba me dijo que si me había vuelto loco», rogándole que se lo llevara a otro lugar donde no le comprometieran. Con el Niño aún en la americana regresó a su casa en Jabonerías, y en un cajón de los Almacenes Gómez metió la Custodia y lo demás.

En la plaza de la Cruz, Córcoles vio a un amigo suyo, ‘El Moreno’, que tenía un Dodge en servicio público con un amplio portaequipajes, y le sugirió que le llevara al santuario, pero éste le contestó que no, «pero como le dije que venía conmigo el cuñado del alcalde, a las dos de la tarde cedió en llevarnos». Eugenio Úbeda había liado la imagen de la Patrona en un colchón, y así la metieron en el vehículo y bajaron a Murcia por el camino de Santa Catalina. Al llegar al Rollo le pidieron a ‘El Moreno’ que echara por el Paseo de Corvera, donde el ‘consumero’ -para entrar a la ciudad había que pasar controles- era amigo suyo desde niño, «pues era el hijo de Paco, el campanero de San Miguel, y cada vez que yo traía pinturas nunca me destapó el cajón». A las tres de la tarde el coche se detiene en la plaza Fontes, «y la única persona que nos vio llegar fue la portera de la casa».

Antonio Almansa Murcia

Antonio Almansa Sánchez

Todo se metió en una habitación oscura, en un edificio ya derruido donde hoy está la Fonda Negra. Un día salió en los periódicos, recuerda Córcoles en su escrito, «que iban a hacer registro por las casas y aquella que tuviera dos colchones tenía que dar uno para el frente». Ese piso, en el que vivía Fernando Monerri, se prestó a una familia de refugiados de Madrid, los Acebo. Aprovechando una tarde que no estaban entraron para mover a la Fuensanta de sitio y meterla en un arca que había en una habitación a la que había que acceder por unas colañas hundidas, «pero al llegar faltaba un palmo para entrar en el arca y volvimos a meterla en el colchón y la pusimos donde estaba».

No convencido, Córcoles la metió en un armario al día siguiente, «y la puse en el rincón de la derecha, poniendo encima una cortina y un abrigo viejo de caballero». Delante colocaron otros enredos, sombrereras, garrafas de colonias y un bolillero. «Siempre que había que sacar algo de ese armario era yo quien lo hacía». El piso fue registrado dos veces, pero nunca dieron con la Virgen porque los Acebo siempre decían que era del barbero Monerri, que como todo el mundo sabía era cuñado del alcalde Piñuela, por lo que no fueron ni una sola vez a por la llave. «Mi padre», afirma Córcoles hijo a ‘La Verdad’, «nunca quiso figurar. Una vez acabada la guerra, mi padrino avisó a varias mujeres para que vistieran a la Virgen, y a mi padre no le dicen nada. Se la llevaron al Gobierno Civil (Palacio Almodóvar, junto a Santo Domingo) y la asomaron por un balcón». La Patrona, en esa imagen, no lleva al Niño. «Cuando mi padre se enteró de eso fue corriendo a su casa y le colocaron al Niño».

Una placa recuerda en el Ayuntamiento a las cuatro personas que intervinieron en la protección y salvamento de la Fuensanta de 1936 a 1939: Eugenio Úbeda Romero, Antonio Córcoles Romero, Fernando Monerri Córcoles y Pedro Sánchez Ramón, pero creo que sería de justicia colocar otra en el Santuario o en las proximidades de la casi derruida Casa del Labrador, con los nombres de de todos los que participaron en la valiente acción, incluyendo, como no puede ser de otra manera, al Labrador de la Fuensanta, D. Antonio Almansa Sánchez, y nadie mejor para hacerlo que la Hermandad de Caballeros de la Fuensanta, que tanto esta haciendo por fomentar el amor a nuestra Patrona.

Profundizando en el tema del Labrador de la Fuensanta, y por su relación con Santo Angel, es interesante añadir que durante cinco generaciones, esta familia procedente de la localidad manchega de Almansa, (de ahí tomaron el apellido), fueron los encargados de cuidar el entorno del Santuario, y actualmente varios descendientes viven en nuestro pueblo, a los que todavía se les llama “los fuensanteros”.

Antonio Almansa, a la izquierda, en los trabajos de medición de lo que sería en Seminario de Verano

En la foto Antonio Almansa, a la izquierda, en los trabajos de medición de lo que sería el Seminario de Verano.

Todo el recinto de La Fuensanta, es decir, el Santuario, el convento de las monjas Benedictinas (antiguo hotel), la Casa del Cabildo, La Cueva de la Cómica, la Casa del Labrador, fue declarado Bien de Interés Cultural, y es lamentable el estado de deterioro en que se encuentra esta última.

La Casa del Labrador Santuario Fuensanta

La casa del Labrador, construida en el siglo XVIII, y actualmente en ruinas. Arriba en la foto visible parte del Seminario de Verano

La Casa del Labrador Santuario Fuensanta

La casa del Labrador. Arriba a la izquierda el Santuario de la Fuensanta

Estado actual (2019) Santuario Fuensanta

Fotografías del estado de deterioro y de abandono, falta de mantenimiento, grafiti y basura en el Santuario de la Fuensanta declarado Bien de Interés Cultural

La Virgen de la Fuensanta

La Virgen de la Fuensanta es como se ha dicho anteriormente, de origen medieval. Durante los siglos XVI y XVII era vestida únicamente por un manto sobre la talla. A principios del siglo XVIII fue restaurada para adaptarle el corpiño y convertirla en una imagen de vestido completo. En 1722 el artista marsellés Antonio Dupar, que hacía obras en la Catedral, realizó el Camarín de la Virgen y su Trono, así como la bellísima imagen del Niño Jesús que le fue incorporada a la Virgen en su brazo izquierdo. En 1802 el escultor Roque López volvió a realizar otra restauración de la imagen y le coloco los maravillosos ojos de cristal que luce en la actualidad completando esta cara morena de belleza infinita que cantamos en su himno, con letra de Pedro Jara Carrillo y música de Jerónimo Oliver, diciendo:

Yo no se que tiene tu cara morena
que lloran los ojos a su claridad
Divina magnolia, fragante azucena,
Que llena de aromas toda la Ciudad.

 

La Virgen de la Fuensanta Murcia

La Virgen de la Fuensanta a su salida de la Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora del Carmen

 

La cueva de la cómica

A principios del siglo XVII llegó a Murcia, junto a la compañía teatral de Andrés de Claramonte, la cómica Francisca de Gracia. Una mujer “de ojos rasgados y vida distraída”, que se dedicó a alegrar las noches murcianas con sus actuaciones, siendo apodada “Francisca la Cómica”. Cuentan que un día, en febrero de 1609, Francisca escuchó Misa en la Catedral y tuvo una visión por lo que decidió cambiar de vida. A partir de entonces se retiró a la Cueva de la Fuensanta, dedicando el resto de sus días a adorar a la Virgen.

 

La cueva de la cómica en Murcia

Parte arriba de la entrada de la Cueva de «la Cómica» en el entorno del Santuario de la Fuensanta

En este lugar pasó sus días Francisca, junto con su esposo, hasta que, en 1638, fue trasladada al hospital de San Juan, en la ciudad de Murcia, donde falleció a causa a una grave enfermedad. Legó a la que sería Patrona de Murcia, todas sus ropas y joyas. Cuentan las fuentes que la vida mística de Francisca estuvo rodeada de sucesos extraños. Cuando falleció, un pastor vio un fulgor sobrenatural en la cueva y cientos de ángeles saliendo de ella. También se recuperó, de entre sus enseres, una extraña tabla con una representación de la Virgen, cuyas propiedades milagrosas provocaron que fuera ocultada por el Cardenal Belluga.

 

La cueva de la cómica en Murcia

La Cueva de la Cómica en el entorno del Santuario de la Fuensanta

Por esto se considera a Francisca la primera Camarera de la Virgen, siendo interesante destacar que en los últimos cien años han sido mujeres de la familia De La Cierva las Camareras de La Virgen. En la  actualidad, y tras el fallecimiento de de Dª Pilar de la Cierva en agosto de 2016, la ha sustituido su hija, Dª María Artíñano de la Cierva.

Entre otras curiosidades se puede destacar las dudas que siempre han existido sobre el motivo por el que la Romería se celebra siempre en martes, y que tras muchas vueltas, parece ser, que en un principio la Virgen era llevada a su Santuario por doce frailes capuchinos, y el martes era el único día en que tenían permitido comer carne, por lo que se pensó que haciéndola en dicho día, tendrían mas fuerzas para poder llevar a cabo el recorrido.

También era costumbre que en la bajada, participara un grupo de personas vestidas de soldados y disparando sus arcabuces, hasta que en 1740 se produjo un accidente que causo la muerte a uno de ellos, lo que unido a que los continuos disparos producían ademas de riesgo, un desorden en la comitiva, se suprimió esta tradición.

En 1994, para conmemorar el tercer centenario de la primera bajada de la Virgen a Murcia, se celebro una peregrinación en la que la Patrona visitó las pedanías, teniendo la fortuna de que el día 24 de mayo llegó a Santo Angel procedente de la Alberca, y tras un recorrido por el pueblo, paso la noche en nuestra Parroquia, y al día siguiente fue acompañada por una gran multitud, cediendo el relevo a nuestros a nuestros vecinos de Patiño en lo alto del puente del Reguerón.

La Virgen de la Fuensanta en las calles de Murcia

La virgen de la Fuensanta a su paso en procession por la Ciudad de Murcia

Finalmente

Para terminar con la relación de vecinos de nuestro pueblo que han prestado sus servicios a nuestra Patrona, hay que añadir que desde 1945, y durante 25 años, D. Francisco Espinosa Rodríguez fue su sacristán, viviendo primero junto al Santuario, en lo que hoy es el Convento de las Benedictinas, y después en la Casa del Cabildo, hasta que fue reclamado para ocupar el puesto de trabajo en el Ayuntamiento de Murcia del que provenía, dato que nos ha sido confirmado por su hijo y buen amigo de todos Paco Espinosa, buen músico (autor del himno de Santo Angel), y mejor persona.

 

Santuario de la Fuensanta con vista a Murcia

El Santuario de la Fuensanta y al fondo la ciudad de Murcia

Bibliografía:

– Historia de la Virgen de la Fuensanta (Murcia). Ricardo Montes Bernárdez y Pedro Soler Gómez.
– La Región de Murcia y su Historia. Corregidores, Patricios y Santos Murcianos. Francisco Flores Arroyuelo.
Caballeros de la Fuensanta
– Alejandro Romero Cabrera, Licenciado en Historia del Arte y Vocal de cultos de esta Real Hermandad.
Manuel Madrid – La Verdad – Así salvaron a la Fuensanta en 1936.
lavirgendelafuensanta.es.tl
Alberto Castillo en La Opinión de Murcia

Fotografías:

Jerome van Passel
– Ángel Matas
Archivos Regional Región de Murcia
Wikipedia

Este articulo forma parte del Taller “recopilación de la historia y la memoria de Santo Ángel” 2018/19.

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