“No cambiaba Santo Ángel por nada del mundo”

Andrea Martínez Pérez, Premio Extraordinario de Bachillerato de la Región de Murcia, afirma que su único secreto es la constancia y el hábito en el estudio
Esta joven de 18 años, nieta de la Jeroma y de Corazón, asegura que el colegio y el instituto tienen que cuidar a la persona y no solo los resultados académicos.

Javier tiene 14 años. Estudia 3º de la ESO en Villa Pilar, y no se corta un pelo a la hora de presumir de hermana entre sus amigos. No es para menos. Andrea Martínez Pérez forma parte de un selecto grupo de estudiantes que acaba de recibir uno de los Premios Extraordinarios de Bachillerato de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, correspondientes al curso 2019-2020. Y lo ha hecho en un curso muy complicado, porque la pandemia condicionó las clases, el final del Bachillerato y la preparación de las pruebas de la EBAU, la antigua Selectividad.

Andrea Martinez gana el Premio extraordinario de Bachillerato

“No cambiaba Santo Ángel por nada del mundo”

Hábito de estudio

Andrea se ha enfrentado a esas dificultades con la misma fórmula que ha puesto en práctica desde su paso por el colegio. “Lo más importante es tener el hábito de estudio, la constancia, ponerte todos los días, aunque sea un rato”, asegura. “Porque es de la manera en la que podemos sacar esa fuerza que todos llevamos dentro, con una motivación que se consigue con pequeñas metas para irlas cumpliendo hasta llegar al objetivo final”.

En todo ese proceso de su etapa en el colegio Cristo Crucificado (Villa Pilar) ha jugado un gran papel su madre, Jero, “porque ella era la que me animaba y cuando llegué al final de la ESO y, por supuesto, en el Bachillerato, ya tenía el hábito de estudio que es el que me ha ayudado hasta llegar donde estoy”. De ahí que tiene claro que “tanto el colegio como el instituto son muy importantes para cuidar a la persona y no solo los resultados académicos”.

 

Sus profesores de Villa Pilar y del Alquibla

No olvida de esos años de colegio a la que fue su tutora durante tres años, Bea, como tampoco a Bernardo, su profesor de Historia, y por supuesto, a María Teresa, de Lengua, “que me aportó una base de sintaxis que me sirvió mucho cuando llegó al Instituto Alquibla, en La Alberca.”

El cambio lo noté mucho, porque Villa Pilar era como una familia y el modo de trabajar era diferente, pero me adapté en seguida”. No oculta que encontró un poco de recelo entre sus compañeros a la hora de que ella sacaba muy buenas notas, pero lo ha pasado muy bien. Entre sus profesores del Alquibla destaca a Paco Torres y, sobre todo, a Paqui Hernández, de Biología. “Fue ella la que la que me animó a presentarme a la Olimpiada de Biología, donde conseguí un accésit”, nos cuenta.

Entrada a algunas de las aulas en el colegio Villa Pilar

Colegio Villa Pilar

Estudios de Medicina

Llegó la EBAU y con una nota de 13,62 sobre 14 dio paso al sueño que tenía desde Tercero de la ESO: estudiar Medicina. “Era la primera opción que tenía… bueno, en realidad es que era la primera y la única opción que contemplaba”, dice entre risas, aunque de no haber escogido esta carrera se hubiera dirigido hacia la Bioquímica o la Biomedicina.

Aún no tiene claro qué especialidad prefiere de la Medicina, “porque al principio pensaba enfocarme hacia la investigación, a la Patología, pero ahora estoy cambiando de idea para tener un contacto más directo con el paciente, pero aún queda tiempo para poder escoger”.

Adaptarse a la pandemia

Andrea también ha tenido que acomodarse a la nueva situación provocada por la crisis sanitaria a causa de la Covid-19. “Los cambios cuestan mucho para adaptarse a estas circunstancias. En el confinamiento a los profesores les costó mucho preparar las clases on line, al igual que a nosotras, pero poco a poco conseguimos aprender a estudiar de una manera distinta”, indica.  “Tengo amigas a las que les ha costado mucho estos cambios, se han agobiado mucho y lo han pasado mal”. En la Universidad sigue estudiando de manera virtual, excepto las prácticas, “aunque tengo la posibilidad de ir de manera presencial, tres horas al día”.

Ser una buena estudiante no le ha impedido desarrollar otras actividades al margen de las clases, como estudiar piano, inglés o escuchar cualquier tipo de música de la que se puede oír en emisoras como Cadena Dial. También salir a correr o acudir al gimnasio, aunque en el último curso de Bachillerato ha tenido que ir aparcándolas para centrarse un poco más en los estudios. Es fan del escritor Albert Espinosa y le gustaría pasar un año en el extranjero, “con un Erasmus, por ejemplo, para ver cómo trabajan en otros países, pero tengo una cosa muy clara: no cambiaba Santo Ángel por nada del mundo”.

Andrea Martinez y su madre Jero

Andrea Martínez, junto a su madre Jero

Privilegiados en Santo Ángel

A esa claridad le ha llevado conocer este año en la Universidad de Murcia a gente de otros lugares de la Región, “y cuando me cuentan dónde y cómo viven, mi pueblo no lo cambio por nada del mundo; somos unos privilegiados y tenemos de todo”, asegura. Y reivindica sus raíces, sobre todo, a la hora de concluir que “tenemos que valorar lo que tenemos, porque mucha gente piensa que para tener una buena formación se tiene que ir a otros institutos de Murcia, y yo he visto que aquí en Santo Ángel y en La Alberca tenemos centros de mucha calidad. En definitiva, quien tiene ganas y quiere aprender, lo puede hacer en cualquier sitio”.

Texto:
Pedro J. Navarro

Fotografías:
– Jerome van Passel