Los tesoros ocultos del Reguerón

May 4, 2026 | Articulos, Noticias, Santo Ángel

Un recorrido histórico El Reguerón

Un recorrido histórico por el corazón de Murcia

La Región de Murcia es conocida por su fértil huerta, su impresionante catedral y la belleza árida de sus paisajes. Pero hay una obra monumental de ingeniería que a menudo pasa desapercibida para el turista medio, a pesar de haber sido durante siglos la arteria vital y el ángel de la guarda de la ciudad: El Reguerón.

La historia del Reguerón

Para un artículo histórico escrito por Ángel Matas, nos pusimos las botas de senderismo con el fin de documentar fotográficamente este canal de quince kilómetros, centrándonos específicamente en el característico tramo que atraviesa la pedanía de Santo Ángel. Lo que empezó como una sencilla sesión de fotos, se transformó en un viaje de descubrimiento lleno de contrastes entre la ingeniería del siglo XVIII, las barreras modernas y la fuerza indomable de la naturaleza.

Biodiversidad en la huerta de Murcia - El Reguerón

Empezamos en El Palmar y enseguida llama la atención que hay árboles jóvenes en El Reguerón

El origen de una obra hidráulica monumental

Para comprender El Reguerón, hay que remontarse al año 1733. En esa época comenzó la construcción de este inmenso canal de drenaje, diseñado para proteger a la ciudad de Murcia de las fuerzas destructivas del río Guadalentín y de las repentinas trombas de agua procedentes de las ramblas del Puerto de la Cadena. El canal comienza oficialmente en Sangonera la Verde y se abre paso a lo largo de quince kilómetros hasta Beniaján, donde confluye con el río Segura. Lo que hace único a este cauce es que aproximadamente once kilómetros están flanqueados por imponentes muros de piedra. Estos muros no son solo funcionales; son un símbolo reconocible de la lucha contra el agua y constituyen hoy en día una pieza inestimable del patrimonio cultural de la Ilustración.

En varios puntos, la vegetación nos impedía seguir adelante

En varios puntos, la vegetación nos impedía seguir adelante

Nuestra ruta comenzó con una exploración virtual a través de mapas digitales, pero la realidad resultó ser más obstinada de lo que sugerían las imágenes por satélite. Decidimos centrarnos en las zonas amuralladas, ya que un Reguerón sin muros en época de sequía parece simplemente una rambla anónima y seca. Solo al ver la mampostería histórica el paisaje cobra identidad y se comprende la magnitud del proyecto que nuestros antepasados emprendieron hace casi trescientos años.

Marcas de limpieza con una pala en el Reguerón

Por todas partes vemos como arañazos o marcas de los dientes del cazo de una excavadora, al menos eso parece

Una carrera de obstáculos en El Palmar

El punto de partida de nuestra caminata física fue El Palmar. La primera impresión fue directamente un choque de realidad. Se apreciaban marcas de maquinaria pesada, como si en algún momento se hubiera intentado domar la exuberante vegetación. Sin embargo, dadas las cañas de varios metros de altura y los árboles maduros que crecen en el lecho, era evidente que el mantenimiento adecuado pertenece desde hace tiempo al pasado. Para un sistema diseñado para la evacuación de aguas de emergencia, el flujo libre es esencial, pero aquí la naturaleza ha retomado claramente el control.

Al principio, el camino transcurrió sin problemas por la margen izquierda, hasta que la modernidad bloqueó literalmente nuestro camino. Debido a las obras de las pantallas acústicas de la autovía MU-30, nos vimos obligados a dar la vuelta. Tanto el lado izquierdo como el derecho de La Mota —el camino que discurre por el borde— estaban cerrados. Esto nos obligó a desviarnos por la transitada RM-603. Para el caminante, esto supone un duro calvario; gran parte de esta ruta carece de acera, lo que te obliga a caminar en contra de un tráfico vertiginoso. Es un marcado contraste: a un lado, la tranquilidad del canal histórico y al otro, el frenesí de la infraestructura moderna que ha fragmentado el paisaje.

Infraestructura tradicional - El Reguerón en Murcia

El punto donde confluyen varias vías en El Palmar

El entorno de la Calle Mayor (El Palmar) resultó ser un auténtico «cuello de botella» para el peatón. Aquí confluyen la MU-30, los accesos a la MU-33 y la N-301 en un nudo de asfalto que discurre justo paralelo a El Reguerón. Fue todo un reto volver a acercarnos al cauce, pero tras cruzar un puente peatonal sobre la autovía, pudimos continuar nuestro camino hacia La Alberca a través del Camino del Reguerón.

El desnivel y las ilusiones ópticas de Murcia

Una vez superados los nudos de tráfico a la altura del Camino del Salabosque, el ambiente cambió por completo. Por fin pudimos volver a caminar directamente por la orilla, lejos de los tubos de escape y el ruido. Aquí es donde la Huerta de Murcia muestra su verdadera cara. Mientras caminábamos hacia Santo Ángel, vimos fragmentos de los huertos originales. Aunque algunas parcelas parecen abandonadas, la zona aún respira la atmósfera de antaño.

Un aspecto fascinante de El Reguerón es su ubicación en relación con la ciudad. Si se mira hacia el norte desde el cauce, se puede ver asomar en el horizonte la icónica torre de 93 metros de la Catedral de Murcia. Sin embargo, resulta llamativo que la ciudad en sí no sea visible. Esto se debe a un notable desnivel: mientras que el centro de Murcia se encuentra a unos 40 metros sobre el nivel del mar, Santo Ángel está a unos 95 metros.

Paisaje desde el Reguerón en Murcia en la primavera del 2026

Al fondo la torre de la catedral de Murcia

El lecho de El Reguerón en este punto se sitúa entre 18 y 22 metros por encima del centro de la ciudad. Esto crea una peculiar ilusión óptica en la que la torre de la iglesia de la vecina pedanía de Patiño parece casi tan alta como la imponente torre catedralicia. Además, subraya una vez más la importancia de los muros; si el agua se desbordara aquí, fluiría por pura gravedad directamente hacia el corazón más bajo de la ciudad.

Un patrimonio en peligro

Aunque la belleza de la ruta es innegable, no podemos cerrar los ojos ante sus deficiencias. Un gran motivo de preocupación es el estado de los muros y del camino. En muchos tramos, La Mota apenas es visible debido a la maleza que alcanza hasta medio metro de altura. Los propios muros del siglo XVIII muestran signos de deterioro y merecerían una restauración a fondo. Al fin y al cabo, no se trata de una zanja cualquiera; es una obra monumental que define en gran medida la identidad del municipio de Murcia.

Detalle de muro de Reguerón en Murcia

Detalle de muro de Reguerón

Aún más preocupante es el estado del cauce. La caña común (Arundo donax) se alza metros por doquier. Aunque esto ofrece una estampa verde y hermosa, creando una biosfera llena de vida, desde el punto de vista de la seguridad es un riesgo. En España, las llamadas DANA son un fenómeno cada vez más frecuente. El trágico temporal en Valencia en 2024 nos recuerda la importancia de un buen drenaje. Cuando El Reguerón está lleno de cañas y árboles, la velocidad de la corriente de agua se frena, lo que aumenta la presión sobre los muros y eleva el riesgo de inundaciones en la huerta circundante. Además, la caña seca supone un importante riesgo de incendio en los meses de verano.

En varios puntos se pueden ver aguas estancadas

En varios puntos se pueden ver aguas estancadas

En 2024, el Ayuntamiento de Murcia presentó ambiciosos planes para la ‘renaturalización’ de la zona, siguiendo el ejemplo del proyecto Murcia Río junto al Segura. El objetivo era convertir El Reguerón en una zona peatonal verde con vegetación autóctona capaz de competir con la caña invasora. Sin embargo, a día de hoy, apenas se han visto avances prácticos de dicho proyecto.

Un huertano abre la compuerta para dar paso al riego en su huerta

Desde el margen del Reguerón, vemos a un huertano abrir la compuerta para dar paso al riego en su huerta

La promesa de un nuevo amanecer

A pesar de los obstáculos y las críticas sobre el mantenimiento, el recorrido por El Reguerón sigue siendo una experiencia que deja una profunda huella. Hay algo mágico en caminar entre los mares de flores silvestres que adornan la ruta tras las recientes lluvias. El agua estancada en el lecho atrae a una gran diversidad de fauna. Así, durante nuestro viaje de regreso, vimos un pato que esperaba pacientemente sobre el muro histórico, volando un poco más adelante cada vez que nos acercábamos demasiado, como si nos estuviera guiando a casa. A lo lejos, Sierra Espuña formaba un majestuoso telón de fondo para este espectáculo.

El pato del Reguerón

Un pato que nos observaba desde la muralla histórica

El tramo de la ruta entre el Camino del Salabosque y Algezares es, sin duda, la parte más bonica para el caminante. Los senderos estrechos, las escaleras históricas que antaño servían para facilitar el cruce y las amplias vistas sobre los campos hacen que sea una experiencia única. Es un lugar donde la historia es palpable y donde se puede sentir la magnitud de la ambición humana en las piedras apiladas de los muros.

Paisaje del Reguerón en Murcia en primavera

El tramo de la ruta entre el Camino del Salabosque y Algezares es la parte más bonica

Una llamada al descubrimiento

El Reguerón es mucho más que un canal de drenaje; es un sendero a través del tiempo, un corredor ecológico y un monumento que pide a gritos ser valorado. Para quienes buscan algo diferente a las rutas de senderismo habituales, el trayecto desde la Plaza del Charco es una recomendación absoluta. Una caminata de unos siete kilómetros ida y vuelta es la forma perfecta de pasar una mañana soleada o una tarde apacible.

Caminarás por un paisaje en constante cambio, junto a muros que han protegido a generaciones y a través de una naturaleza que, pese a todo, sigue floreciendo. Es una ruta que te desafía, que te hace reflexionar sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza, pero que sobre todo te recompensa con magníficas vistas y un renovado aprecio por la huerta de Murcia. No esperes a que las autoridades asfalten todos los caminos y pongan todos los carteles; sal ahora, experimenta la belleza cruda de El Reguerón y descubre por ti mismo por qué este pedazo de patrimonio ha ganado un lugar tan especial en nuestros corazones. Ponte las botas de montaña y déjate sorprender por las historias que estos viejos muros tienen que contar. Es una experiencia que sin duda debes probar.

Biodiversidad, insectos, huerta de Murcia y el Reguerón

Para aquellos a los que, después del paseo, les pique la curiosidad por conocer más a fondo la historia que se esconde tras este ingenioso sistema hídrico, el extenso artículo de Ángel Matas sobre la historia de El Reguerón es una fuente de información imprescindible. Después, empieza la ruta; el aroma de las flores silvestres y la vista de la torre de la catedral te están esperando.

La historia de El Reguerón

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