Comida fin de año en la Peña
¿Hay algo más típico Murciano que tomar paparajote en la peña de tu pueblo? Sí, tomar dos paparajotes y un café de puchero.
El Paparajote: El alma de la huerta en un bocado
Si hay un símbolo que define la identidad dulce de la Región de Murcia, ese es, sin duda, el paparajote. Más que un postre, es un ritual, una explosión de aromas que nos transporta directamente a las barracas, a las fiestas de primavera y al corazón mismo de nuestra huerta.
Un origen humilde y sabio
Introducido por la cultura árabe, el paparajote es el ejemplo perfecto de la cocina de aprovechamiento. Con ingredientes básicos —harina, huevo, leche y azúcar— los huertanos consiguieron crear una joya culinaria utilizando como soporte lo que tenían a mano: las hojas del limonero.
El secreto está en la hoja (y en el aroma)
El proceso parece sencillo, pero tiene su maestría. Se prepara una masa ligera con la que se reboza una hoja de limonero fresca, que luego se fríe en aceite bien caliente hasta que queda dorada y crujiente. Al final, un espolvoreado generoso de azúcar y canela corona la pieza.
Lo que hace único al paparajote es el contraste: el crujiente exterior frente a la jugosidad de la masa, todo ello impregnado por el aceite esencial que la hoja desprende al cocinarse.
Regla de oro para forasteros: El paparajote es una trampa deliciosa para los primerizos. La hoja de limonero no se come; sirve únicamente para aportar ese aroma cítrico inconfundible y dar cuerpo al postre. Se utiliza como «cubierto» natural para llevarse la masa a la boca.
Un embajador cultural
Hoy, el paparajote ha traspasado las fronteras de Murcia, siendo reconocido como una de las siete maravillas gastronómicas de España. En Santo Ángel, como buenos herederos de la cultura de la Costera Sur, valoramos este bocado no solo por su sabor, sino por lo que representa: nuestra historia, nuestra agricultura y nuestra forma de celebrar la vida compartiendo una mesa.
Acompañado de un café de olla o un vino dulce, el paparajote sigue siendo el broche de oro indispensable para cualquier reunión que se precie en nuestra tierra.

En la fotografía, vecinos de la Peña Huertana «El Almirez» pasando las hojas de limón por la masa antes de freírlo. Después espolvorean ambas caras con una mezcla de azúcar glas y canela en polvo. Buenísimos.
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