El comienzo de nuestra historia

Santo Ángel, abril 2021 | Ángel Matas Zapata.

Comentábamos en el anterior trabajo sobre el Santuario Ibérico de La Luz, que los iberos crearon el poblado de Verdolay hace 2700 años y que perduró durante 500 años hasta la llegada de los romanos enviados por Octavio Augusto, siendo destruido en una fecha aún sin determinar, aunque se cree que pudo ser en el 237 antes de Cristo, cuando el ejército de Aníbal ocupó la Región.

Este poblamiento tuvo gran importancia en aquella época, y se extendía desde los pies del montículo donde muy posteriormente se construiría el “Castillo de los Moros”, hasta los alrededores del Convento de Santa Catalina y la parte alta del Monte Liso.

Cabecico del Tesoro

Este asentamiento ibero contaba con dos cementerios; uno de ellos situado donde actualmente se encuentra el Museo de la Seda, en la Estación Sericícola, y el otro en el Cabecico del Tesoro en las cercanías de San Antonio el Pobre.

El Cabecico Tesoro vista desde el castillo de la Luz

El Cabecico Tesoro vista desde el Castillo de la Luz | Jerome van Passel

¿Pero quienes eran estos antiguos pobladores? Los iberos ocuparon una zona que va desde el sureste de Francia, pasando por la cornisa mediterránea de la actual Cataluña, Valencia y Murcia, hasta Andalucía, con una importante penetración en el Valle del Guadalquivir, lugares donde esta cultura autóctona, con influencias fenicias y griegas, adquirió su mayor plenitud y máxima expresión durante todo su periodo histórico, que transcurre desde el siglo VI antes de Cristo hasta la instauración del Imperio romano por Octavio Augusto.

Mapa Iberia

La península ibérica en torno al año 300 antes de Cristo | Wikipdedia

También por estas fechas comienzan a llegar los griegos, que la llamaron Iberia, tierra del río Iber (Ebro), y a todos sus habitantes les llamaron iberos, nombre que duró bastante tiempo, al menos hasta que los romanos prefirieron la forma fenicia y la llamaron Hispania.

Así que ya sabemos que los iberos eran, sencillamente, los nativos de Iberia, pero escritores griegos no se contentaron con poner nombre a todo el territorio, sino que lo dividieron en algo parecido a regiones o comarcas, y es así que los antiguos iberos que ocupaban la región de Iberia llamada Contestania, comprendían más o menos las tierras situadas entre los ríos Júcar y Segura.

Los iberos no eran un pueblo unitario, sino que estaba compuesto por turdetanos, oretanos, carpetanos, edítanos, etc., y vivían preferentemente en lugares altos, de fácil defensa, con una agricultura basada en los cereales, la vid, el olivo, y de la ganadería.

Cabecico del tesoro | Museo Arqueológico de Murcia

Exposición de elementos encontrados en las tumbas del Cabecico del Tesoro | Museo Arqueológico de Murcia

Entre los iberos las fuerzas superiores se comunican con los vivos a través de los antepasados y toman formas animales o humanas de dioses y diosas. Existen espacios construidos para celebrar los cultos sagrados comunitarios. En un primer momento son patios a cielo abierto y almacenes para las ofrendas y, más adelante, se construyen templos como el Santuario ibérico de La Luz.

Necrópolis

Tenían un ritual de la muerte muy interesante. Recordemos que Necrópolis proviene del griego, y es la combinación de dos palabras: necro que significa muerto o cadáver, y polis que significa ciudad, es decir ciudad de los muertos. Según el diccionario significa “lugar donde se encuentran enterrados restos humanos pertenecientes a culturas anteriores a la era cristiana”.

Tumba - Cabecico del Tesoro - Museo Arqueológico de Murcia

Recreación de una tumba | Museo Arqueológico de Murcia

Las necrópolis ibéricas están fuera de los poblados, al lado de los caminos o cerca de los ríos. Incineran a los difuntos. Los colocaban vestidos sobre una pira que ardía más de 24 horas, tiempo durante el cual arrojan a la hoguera sus pertenencias más significativas. Luego depositaban sus restos en la tumba acompañados de ofrendas.

En algunos casos se supone el consumo de vino por parte de la comitiva que acompaña a un difunto; la abundancia de copas griegas depositadas rotas y boca abajo junto a la tumba, puede indicar la costumbre de la libación en honor a los muertos más insignes. Si se me permite la broma, esto podría ser el origen de una costumbre muy extendida entre nosotros, desde hace mucho tiempo, de lo que llamamos “echarle el alboroque al difunto”, que consiste en beber a la memoria de una persona, inmediatamente después de su entierro, en el bar más cercano, con la intención de que el difunto suba más alto, y como se dice en la huerta, «cuanto más alboroque, más alto sube»!!!!.

En otros casos hay ofrendas de alimentos y, para los aristócratas, de armas inutilizadas. Los ajuares funerarios han proporcionado amplios repertorios de armas. Los iberos usaban la espada curva llamada falcata.

Los trabajos de Pierre Paris

Las primeras noticias sobre el conjunto arqueológico en ‘El Verdolay’ se remontan a fines del siglo XVIII, cuando el canónigo Juan Lozano describió en su obra Contestania y Bastetania del Reino de Murcia, abundantes restos ‘romanos’ de la zona. Sin embargo, no fue hasta los primeros años del siglo XX cuando, gracias a los trabajos de Pierre Paris, se dieron a conocer a la comunidad científica en sentido amplio yacimientos como Coimbra, Archena o el propio Verdolay.

 

Materiales encontrados en la tumba número 606


Materiales encontrados en las tumbas | Museo Arqueológico de Murcia

La siguiente información data de principios de siglo XX, cuando los padres franciscanos del convento de Santa Catalina recogen una importante colección de materiales del área de poblado y necrópolis, hoy desconocida, ya que desapareció como consecuencia del incendio que tuvo lugar en el convento en el transcurso de la guerra civil española. (Pérez Mateos, 1947:166-169).

Augusto Fernández de Avilés y Cayetano de Mergelina

A partir de 1932, Augusto Fernández de Avilés como director del Museo Arqueológico Provincial, explora la zona, y en 1935 lleva a cabo, en colaboración con Cayetano de Mergelina, las primeras excavaciones arqueológicas que se realizan en dos campañas y que se vieron interrumpidas por el advenimiento de la Guerra Civil.

Cayetano de Mergelina y Luna | Museo Arqueológico Nacional

Cayetano de Mergelina y Luna | Museo Arqueológico Nacional

El Cabecico del Tesoro ha sido desde los años 30 un referente indispensable en los estudios sobre la cultura ibérica. Forma parte de un gran conjunto arqueológico constituido por el poblado situado en Santa Catalina del Monte, el santuario de La Luz y la necrópolis del Cabecico del Tesoro, que ya en 1937 la profesora Gloria Trías calificaría como “el conjunto ibérico más importante de España”, aunque por desgracia este conjunto arqueológico no haya sido debidamente conservado.

La necrópolis ibérica más importante de España

Se trata de una de las mayores necrópolis conocidas, con más de seiscientas tumbas excavadas y que abarcan espacio de tiempo que va desde el siglo V hasta el siglo II antes de Cristo, lo que permite analizar esta cultura a lo largo de este extenso periodo de tiempo. Esta necrópolis estaba situada junto al actual Monasterio de Santa Catalina del Monte, en su cara Norte, y aunque en la actualidad no se aprecia prácticamente nada, hay alguna fotografía antigua en la que podemos establecer su ubicación exacta.

Las siguientes fotos son obtenidas de la obra “La Necrópolis Ibérica del Cabecico del Tesoro (Verdolay – Murcia), Campaña de 1989, del profesor José Miguel García Cano.

Área de excavación en 1989

Vista del área objeto de excavación en 1989. El espacio entere flechas indica la zona fértil de la necrópolis. la Flecha de la izquierda señala el límite de los trabajos de Gratiniano Nieta.

Vista de Poblado de Santa Catalina (Edifícado) desde la necrópolis del Cabecico

Vista del Poblado de Santa Catalina (Edificado) desde la necrópolis del Cabecico. En primer término, los limoneros que ocupan la zona que fue excavada entre 1935-1955.

A este respecto, el profesor García Cano dice que: «se trata de la necrópolis ibérica más importante de España. Un cementerio histórico donde los íberos daban descanso a sus iguales. Cuando morían quemaban el cuerpo en una pira de dos metros, con sus armas. Tras esto, lo llevaban a la necrópolis. Allí se abría una fosa de un metro o metro y medio de longitud y se echaban los restos óseos con todo el ajuar funerario (broches, collares u otros complementos».

Cabecico de tesoro nevado

Vista del Poblado de Santa Catalina nevado desde la necrópolis del Cabecico | Jerome van Passel

Las excavaciones se iniciaron en 1935 dirigidas por los profesores Cayetano de Mergelina y Augusto Fernandez de Avilés, y fueron interrumpidas por la guerra civil. Se reiniciaron en 1942 por Gratiniano Nieto que ha sido el mayor estudioso de este yacimiento, y terminaron en 1991.

Vista general de las excavaciones en la necrópolis ibérica de El Cabecico del Tesoro

Vista general de las excavaciones en la necrópolis ibérica de El Cabecico del Tesoro (Verdolay, Murcia). Cayetano de Mergelina, de blanco, a la izquierda. (1935)

Se distinguen tres tipos de tumbas: fosas, lechos de cenizas y enterramientos en urna. Las fosas son poco profundas, de forma rectangular excavadas en la roca natural, sobre la que se colocaba la pira, cuyos restos, mezclados con el ajuar, rellenan la fosa. En general son de reducidas dimensiones, y nunca sobrepasan el metro de longitud.

El lecho de cenizas lo componen los restos de la pira donde se incineró el cadáver, puesto que a menudo entre las cenizas aparecen restos calcinados. El ajuar suele estar sobre las cenizas, normalmente sin orden aparente, excepto las armas.

Las urnas en hoyo contienen huesos quemados y ajuar alrededor, pero sin ceniza, lo que quiere decir que allí no se quemó el cadáver.

Ejemplo de tumba | Museo Arqueológico de Murcia

Enterramientos en urna | Museo Arqueológico de Murcia

609 enterramientos

Uno de los datos que le dan tanta importancia al Cabecico del Tesoro es que allí se encontraron 609 enterramientos descubiertos de manera científica. La segunda razón es que cubre prácticamente todo el
desarrollo de la cultura ibérica del sureste peninsular desde el 420 antes de Cristo, hasta aproximadamente el 90 ó 100 antes de Cristo. «Gracias a este yacimiento podemos conocer toda la evolución de la cerámica, de las costumbres, del armamento e incluso de los productos de importación que venían de Grecia o de Italia».

Posteriormente, Gratiniano Nieto Gallo, retoma la actividad y excava en el yacimiento en 1942 y 1944, localizando 302 nuevas incineraciones y convirtiéndose en el principal investigador del yacimiento. Finalmente, las investigaciones se suspenden por falta de financiación económica y no se retoman hasta 1955, cuando Gratiniano Nieto Gallo y Manuel Jorge Aragoneses realizan una intervención motivada por el cambio de propiedad de la finca donde se ubica el yacimiento. Los resultados de aquellas campañas fueron también muy satisfactorios llegándose a rescatar un total de ciento treinta sepulturas.

José Miguel García Cano

Las últimas excavaciones, realizadas entre 1989 y 1993 por el profesor José Miguel García Cano, considerado un gran experto en cultura Ibérica en la Región de Murcia, con especial incidencia en el mundo funerario, permitieron, a lo largo de cinco campañas, delimitar el yacimiento y consiguieron la aparición de otros catorce enterramientos más que, unidos a los 594 exhumados con anterioridad, dieron la suma total de 609 tumbas.

Jose Miguel García Cano, Catedrático de Arqueología en la Universidad de Murcia

Imagen del profesor José Miguel García Cano, Catedrático de Arqueología en la Universidad de Murcia, y un gran experto en cultura ibérica en la Región.

Como hemos visto, el yacimiento fue objeto de intervenciones arqueológicas a lo largo de más de cincuenta años, en el transcurso de los cuales hubo enormes periodos de tiempo en los que la necrópolis permaneció prácticamente abandonada, y en el que el conocimiento que se tenía del mismo era muy limitado. A partir de la década de los setenta del siglo XX empieza a aumentar el número de investigaciones que, junto con las últimas excavaciones realizadas, permiten conocerlo de una manera general y fecharlo entre finales del siglo V y el tránsito entre los siglos II-I antes de Cristo.

Armas encontrados

Con respecto a las armas que usaban, el historiados griego Diodoro de Sicilia, escribió en el siglo I antes de Cristo. Lo siguiente: “En cuanto a las armas algunos celtíberos usan escudos ligeros como los galos y otros circulares (…) Sus espadas tienen doble filo y están fabricadas con excelente hierro, también tienen puñales de un palmo de longitud. Siguen una práctica especial de fabricación de sus armas pues entierran láminas de hierro y las dejan así, hasta que con el curso del tiempo el óxido se ha comido las partes mas débiles quedando solo las más resistentes (…). El arma fabricada de esta forma descrita corta todo lo que pueda encontrar en su camino, pues no hay escudo, casco o hueso que pueda resistir el golpe, dada la extraordinaria calidad del hierro (..)”.

Durante las Guerras Púnicas, las legiones de Roma se enfrentaron a los íberos que acompañaron a Aníbal en calidad de mercenarios y aliados, y por ende a sus temibles falcatas, de las que las crónicas romanas contaban que eran capaces de cortar extremidades con extrema facilidad por la maestría de sus guerreros a la hora de manejar la hoja. Podían separar las cabezas del cuerpo de un legionario romano con frecuencia o incluso dejar al descubierto sus entrañas con un simple tajo por debajo del estómago. Nacía así la leyenda en torno a aquellas armas de las que se han encontrado en este yacimiento 65 falcatas.

Falcatas y Soliferrum en el Museo Arqueológico de Murcia

Falcatas y Soliferrum encontrado en el Cabecico del Tesoro | Museo Arqueológico de Murcia

La Dama de Verdolay

Como muestra de otros objetos de gran valor histórico encontrados, cabe destacar una estatua, en piedra, que se conserva desde 1936 en el Museo Arqueológico Provincial de Murcia, y que es mundialmente conocida como La Dama de Verdolay.

La dama del Cabecico o la dama del Verdolay

La dama del Cabecico o de Verdolay (1935) | Fotografía en el Museo Arqueológico de Murcia (2021) | Otra perspectiva de la estatua

 

Cabezas humanas | Museo Arqueológico de Murcia

Cabezas humanas aparecieron en los alrededores de las tumbas 114 y 119 de la necrópolis ibérica de El Cabecico del Tesoro (campaña de 1936) | Museo Arqueológico de Murcia

Finalmente

Quiero terminar este pequeño trabajo de recopilación de datos, manifestando mi sorpresa al saber que, como decía al principio, se trata de la mayor necrópolis ibérica de España, de la que se han extraído magnificas piezas y sin embargo no se ha publicado todavía la memoria oficial de la excavación, al igual que sorprende el lamentable estado de conservación del lugar.

Mi agradecimiento a Luis Enrique de Miquel Santed, Director, Responsable del Museo Arqueológico de Murcia, por facilitar información. Mi agradecimiento también a Jerome Van Passel por su inestimable ayuda en el montaje del trabajo para su subida a la red, así como por las fotografías aportadas.

El Equipo de la AVV con Luis Enrique de Miquel Santed

(De izquierda a derecha) Juan Jesús González Gurillo, Jerome van Passel, Luis Enrique de Miquel Santed y Ángel Matas Zapata en el Museo Arqueológico de Murcia

Este articulo forma parte del Taller “recopilación de la historia y la memoria de Santo Ángel”.

Bibliografía / Referencias:

La Necrópolis Ibérica del Cabecico del Tesoro (Verdolay, Murcia) de José Luis Sanchez Meseguer y Fernando Quesada Sanz. Universidad Autónoma de Madrid. 1991.
Augusto Fernández de Avilés y el inicio de las excavaciones en la Necrópolis ibérica del el Cabecico del Tesoro (Verdolay – Murcia), 1935-1936. De Fernando Quesada Sanz. Universidad Autónoma de Madrid.
Terracotas y vasos plásticos de la necrópolis de Cabecico del Tesoro, Verdolay, Murcia. Murcia, 2004. ISBN 84-7564-288-8. En colaboración con V. Page del Pozo
La Necrópolis ibérica del Cabecico del Tesoro (Verdolay – Murcia) Campaña de 1989. Profesor José Miguel García Cano. Museo de Murcia.
La supuesta dama sedente del Cabecico del Tesoro (Verdolay – Murcia) de Mónica Ruiz Bremón.
revistadehistoria.es
Museo Arqueológico de Murcia (MAM)

Fotografías

Jerome van Passel (Verdolay y MAM)
Museo Arqueológico Nacional
Legado Fernández de Avilés
Universidad Autónoma de Madrid
José Miguel García Cano
Patrimonio Cultural de la Región de Murcia